Mis dulces cibernautas, os cuelgo una nueva reflexión para nuestro particular Cuaderno de bitácora reposteril, espero que os guste:
Aventuras y desventuras de una repostera atrevida
A veces llega a tus manos una receta “mágica” que alguien te ha pasado o que has visto en alguna publicación, blog, web etc elevado a infinito y no ves el momento de ponerla en práctica. Terminas todo lo que tienes pendiente, procuras encontrar todos los ingredientes, buscar un rato especial para disfrutar del momento creativo, te pones el delantal de los domingos y riiiiiiiiiiiiing el teléfono!! noooooooooo, no puede ser, ahora ? Justo acabo de sacar mi superbatidora y… bueeeno, respondes y agradablemente descubres que era tu tía, aquella con la que llevas un siglo sin hablar y que curiosamente pensó hoy en ti, lo pasas en grande , te despides prometiendo que no pasará tanto tiempo hasta la siguiente conversación y demás, cuelgas encantada y feliz, ha estado bien pero ahora a lo nuestro....la receta “mágica” . Enchufas la superbatidora, tienes todo lo demás preparado y tiloooong el timbre de la puerta, pero qué pasa hoy? Y claro, vas a abrir y llevas puesto tu delantal de los domingos para recibir a la mamá de un amiguito de tu hijo que ha pensado que era una buena idea el que se vieran hoy:”...no, el nene no está y llegará de noche, bueno, gracias adiós...” y vuelves a la cocina ya con tu ánimo un pelín mellado pero aún con ganas de probar la famosa receta. La sigues al pie de la letra y el resultado es un fiasco tan grande como tu intento de éxito!!! Te das cuenta de que ni esa receta es tan mágica como parecía ni te ha descubierto nada nuevo y finalmente llegas a la conclusión de que no es tu día, optas por hacer un bizcochón tradicional para quitarte el mal gusto y te relajas en el patio mientras se hornea. Y es que hay días que no están hechos para inventar jajajjajaja.
Aventuras y desventuras de una repostera atrevida
A veces llega a tus manos una receta “mágica” que alguien te ha pasado o que has visto en alguna publicación, blog, web etc elevado a infinito y no ves el momento de ponerla en práctica. Terminas todo lo que tienes pendiente, procuras encontrar todos los ingredientes, buscar un rato especial para disfrutar del momento creativo, te pones el delantal de los domingos y riiiiiiiiiiiiing el teléfono!! noooooooooo, no puede ser, ahora ? Justo acabo de sacar mi superbatidora y… bueeeno, respondes y agradablemente descubres que era tu tía, aquella con la que llevas un siglo sin hablar y que curiosamente pensó hoy en ti, lo pasas en grande , te despides prometiendo que no pasará tanto tiempo hasta la siguiente conversación y demás, cuelgas encantada y feliz, ha estado bien pero ahora a lo nuestro....la receta “mágica” . Enchufas la superbatidora, tienes todo lo demás preparado y tiloooong el timbre de la puerta, pero qué pasa hoy? Y claro, vas a abrir y llevas puesto tu delantal de los domingos para recibir a la mamá de un amiguito de tu hijo que ha pensado que era una buena idea el que se vieran hoy:”...no, el nene no está y llegará de noche, bueno, gracias adiós...” y vuelves a la cocina ya con tu ánimo un pelín mellado pero aún con ganas de probar la famosa receta. La sigues al pie de la letra y el resultado es un fiasco tan grande como tu intento de éxito!!! Te das cuenta de que ni esa receta es tan mágica como parecía ni te ha descubierto nada nuevo y finalmente llegas a la conclusión de que no es tu día, optas por hacer un bizcochón tradicional para quitarte el mal gusto y te relajas en el patio mientras se hornea. Y es que hay días que no están hechos para inventar jajajjajaja.
