viernes, 4 de enero de 2013


    Mis dulces cibernautas, os cuelgo una nueva reflexión para nuestro particular Cuaderno de bitácora reposteril, espero que os guste:

    Aventuras y desventuras de una repostera atrevida

    A veces llega a tus manos una receta “mágica” que alguien te ha pasado o que has visto en alguna publicación, blog, web etc elevado a infinito y no ves el momento de ponerla en práctica. Terminas todo lo que tienes p
    endiente, procuras encontrar todos los ingredientes, buscar un rato especial para disfrutar del momento creativo, te pones el delantal de los domingos y riiiiiiiiiiiiing el teléfono!! noooooooooo, no puede ser, ahora ? Justo acabo de sacar mi superbatidora y… bueeeno, respondes y agradablemente descubres que era tu tía, aquella con la que llevas un siglo sin hablar y que curiosamente pensó hoy en ti, lo pasas en grande , te despides prometiendo que no pasará tanto tiempo hasta la siguiente conversación y demás, cuelgas encantada y feliz, ha estado bien pero ahora a lo nuestro....la receta “mágica” . Enchufas la superbatidora, tienes todo lo demás preparado y tiloooong el timbre de la puerta, pero qué pasa hoy? Y claro, vas a abrir y llevas puesto tu delantal de los domingos para recibir a la mamá de un amiguito de tu hijo que ha pensado que era una buena idea el que se vieran hoy:”...no, el nene no está y llegará de noche, bueno, gracias adiós...” y vuelves a la cocina ya con tu ánimo un pelín mellado pero aún con ganas de probar la famosa receta. La sigues al pie de la letra y el resultado es un fiasco tan grande como tu intento de éxito!!! Te das cuenta de que ni esa receta es tan mágica como parecía ni te ha descubierto nada nuevo y finalmente llegas a la conclusión de que no es tu día, optas por hacer un bizcochón tradicional para quitarte el mal gusto y te relajas en el patio mientras se hornea. Y es que hay días que no están hechos para inventar jajajjajaja.

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